Homilía en misa de cuerpo presente P. Sandro Dordi

Mons. Julio Oggioni, Obispo de Bérgamo, el domingo 1º de setiembre de 1991, presente el cuerpo del Padre Sandro en la Catedral, dijo: “Padre Sandro, regresaste a tu Catedral donde recibiste el ministerio pastoral.

Regresaste para decirnos que así como la Iglesia Catedral es la matriz de todas las Iglesias de la Diócesis, así también es la matriz de todo el ministerio pastoral que en cualquier lugar se ejerce.

Saliste de aquí, has ejercitado tu ministerio sacerdotal en muchos lugares: en Italia, en Europa y por último en el Perú (Santa), siempre como presbítero de tu Diócesis.

Muchas veces dije a los sacerdotes, que tienen que ver en los misioneros la expresión más excelente de su misión y tú ahora, has regresado para decírnoslo no con palabras, sino con hechos.

Los dos golpes mortales que te dieron en el corazón y en la cabeza son testimonio de amor y de fe, son una enseñanza que nunca olvidaremos en nuestro corazón y nuestra inteligencia. Por eso, serás para nosotros imagen y modelo de cómo tiene que ser un ministro de Dios y un servidor de los hermanos.

Estamos seguros que tu ejemplo será una invitación a muchos jóvenes a seguirte en el camino sacerdotal y misionero, y nosotros presbíteros, religiosos y laicos de la Diócesis y la Iglesia de Bérgamo, sentimos el deber de prometer una presencia misionera, cada vez mayor, con la ayuda de Dios y por tu intersección”

Desde Gromo S. Marino donde hay una lindísima iglesia del estilo románico, con una escultura del Cristo Resucitado del 1500, en madera dorada, el Padre Sandro salió joven para entrar al Seminario.

Casi nunca vivió en Gromo S. Marino. Regresaba con gusto para descansar y para saludar a sus parientes y amigos; pero su vida siempre ha sido un “salir” sin pararse nunca, ha sido una lucha continua. Luchó para ser fiel en su modo de actuar y de pensar. Exigente y riguroso consigo mismo y con los demás.

Amó a la iglesia “Cuerpo de Cristo” y la iglesia “Templo de Dios”. En los ojos llevaba la luminosa y bellísima imagen del Cristo Resucitado de su parroquia donde recibió el Bautismo y la Confirmación. Sus restos mortales descansan en el cementerio de Gromo S. Marino, cerca de su iglesia.

Su modo de hacer y de ser fueron siempre orientados hacia el Cristo Crucificado y el Cristo Resucitado. En Santa, su parroquia, tenía como patrono el Cristo Crucificado y la fiesta patronal era siempre el segundo domingo de agosto. El Cristo Resucitado de la iglesia de Gromo S. Marino representa la gloria del Hijo de Dios que venció la muerte y está lleno de alegría, ternura, de gozo. El Padre Sandro estaba orgulloso de estas elecciones que otros habían hecho por él. Sabía muy bien que al Cristo Resucitado se puede llegar solamente después de los sufrimientos del Viernes Santo, pero el Uno y el Otro no pueden ser separados.

Cada vez que el Padre Sandro salía de su pueblo era un sufrimiento, pero había aprendido de sus padres y de la misma vida que se debe ser duro consigo mismo para lograr un ideal y ser fiel a una misión.

Nunca olvidó que ser Padre espiritual y haber elegido servir a la Iglesia en los lugares más pobres material y espiritualmente, necesitaba una entrega total.

(Tomado del libro En el camino de la esperanza – Assunta Tagliaferpi)

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